“Uno siempre piensa que su caso es diferente a los demás. Veo a pacientes que están muy mal y yo no me considero así,  no he caído tan bajo como para hacer un tratamiento de alcoholismo. La palabra me suena fatal. Intuyo que necesito ayuda porque tengo problemas con la familia y con mis compañeros. Noto que mi carácter ha empeorado. En el centro llevo pocos días y me siento mucho más tranquilo. De momento la cosa va bien”