Envidia y renuncia

Una de las cosas más difíciles en este proceso ha sido aceptar que hubiera personas que no tuvieran problemas con el alcohol.  Esas que podían perfectamente tomarse dos copitas,  decir basta,  irse tranquilamente a su casa sin dejar tras de sí un reguero de desastres encadenados. Esas personas que al día siguiente se levantaban tranquilamente sin resacas espantosas,  que daban los buenos días a sus seres queridos,  que iban puntuales a sus obligaciones,  que tenían un buen recuerdo de la noche anterior (o por lo menos un recuerdo),  y que pensaban “me lo he pasado estupendamente, a ver cuándo repetimos”,  que a lo mejor no volvían a beber esas dos copitas hasta dentro de varios meses,  o cuando ellos quisieran.

Era un envidia terrible, no podía aceptar que hay personas que no tienen problemas con el alcohol. En mi interior lo negaba, pensaba que eso no era posible, que tarde o temprano, iban a ser adictos como yo.  Es más, muchas veces lo deseaba,  pensaba que se lo tenían merecido,  porque su existencia me hacía sufrir muchísimo.

Todo esto, además de hacerme daño, era muy injusto para mí. Porque estos pensamientos me hacían sentir mala persona.  Además porque yo lo vivía como un castigo:   he sido mala…,  yo me lo he buscado…,  me lo merezco…,   soy débil…,   etc. etc.

Todo esto lo tengo superado.  Yo con mi refresco de cola  al fin del mundo,  sin problemas. Simplemente  acepto mi situación  y  lo intento vivir con normalidad.   De hecho, el alcohol no ocupa prácticamente ningún pensamiento en mi día a día, cuando antes no hacía más que pensar en éste.   Es más,  a veces tengo que hacer un esfuerzo para recordar  cómo me sentía.  Por ello puedo decir que estoy muy satisfecha conmigo mismo en este sentido.

AUTOR: Paciente en tratamiento por adicción al alcohol

Las ataduras del alcohol

Al volver a casa no hacía más que pensar en la sesión de grupo.

¡Cuántas emociones, cuántos momentos únicos, cuántas percepciones, cuánta ayuda!…..¡ Cuánto nos ha hecho perder nuestra adicción!. Lo mejor ahora es recuperar el tiempo perdido, lo olvidado. Mejor dicho, construir ratos, emociones, personas a las que tanto daño hemos hecho, a nosotros mismos.Read More

Derecho a la desconfianza

Cuánto daño he hecho y qué difícil, por no decir imposible va a ser que la persona que más quiero y a la que debo tanto llegue a olvidar. En más de una ocasión he comentado la excelente relación que tengo actualmente con  mi mujer, que como sabéis ha sido la artífice de que yo esté en vías de recuperación. Cierto es que yo he puesto mucho de mi parte, pero tan cierto como que fue ella la que logró, tras un ultimátum, que cogiese el toro por los cuernos y comenzase la recuperación. Ésto, que es cierto, no es suficiente bálsamo como para que en mi caso, más bien en el de ella, se puedan olvidar según qué cosas y no sentir desasosiego, inquietud y por qué no decirlo auténtico pánico.Read More

Cambiar el estilo de vida

Cuando empiezas la recuperación o el tratamiento,  más o menos forzados,  casi todos lo hacemos por diferentes motivos, unos por convicción, otros a raíz de un ultimátum, otros porque ya no hay más opciones de vida…

Todos, incluso los más convencidos, al principio  pretendemos conformarnos con la abstinencia.  Y creemos que con ello basta,  pues eso ya es todo un logro para nosotros.  Pero en el camino muchos nos enfrentamos a las recaídas y no entendemos nada:   ¡¡¡por qué, si llevo tanto sin beber!!!.Read More

YA NO BEBO MÁS

Mañana no bebo más. Me encuentro fatal, todo me da vueltas y huelo a licorería. Acabo de fumarme un cigarro y tengo ganas de vomitar. Qué asco. Mañana no bebo más de verdad, me da todo vueltas, espero ser capaz de dormirme.

Buff. Será mejor que me tome una copa de cava más. El cigarro me ha sentado mal, me voy a tomar una copa y cuando se me baje el mareo me voy a la cama… Y ya mañana no bebo; esta actitud es ridícula, no me lleva a ningún lado, me duele el estómago y seguro que mañana me cuesta levantarme. No puedo seguir así, quiero tener ganas de vivir y este comportamiento no me está ayudando.Read More

YO DE MAYOR QUIERO SER ALCOHÓLICO

Niño, si tomas alcohol te volverás loco y acabarás viendo bichos por las paredes”. Y me lo dice mi padre mientras se toma a grandes tragos una de las cervezas que acabamos de adquirir en el supermercado tras estudiar detenidamente cada marca de la infinidad de estantes dedicados a esta bebida….En muchas de las películas que veo los personajes se sirven una copa en momentos importantes del desarrollo de la misma.Read More

LOS “SUPERPODERES” DEL ALCOHOL (III): INTELIGENCIA SUPERIOR

“Pero qué inteligente soy. Sé que mi inteligencia es única, sé que supera con creces a la de quienes me rodean y sé que me envidian por ello. En definitiva, lo sé todo. Aún intento averiguar el porqué no me han ascendido en mi trabajo (el jefe, seguro, se siente amenazado por mi capacidad intelectual) y qué es lo que hace que mis compañeros se aparten de mí cada vez que llego a la oficina (está claro, les atemorizo).Read More

LOS “SUPERPODERES” DEL ALCOHOL (II): SUPERFUERZA

“De pequeño me fascinaban los tebeos de Astérix y Obélix. Soñaba con ser tan fuerte como ese pequeño galo que era capaz él solo de apalear a todo un regimiento de curtidos soldados romanos. Ni que decir tiene que su compañero grandote era aún más fuerte, aunque no gozara de la inteligencia de Astérix. Me quedaba embobado viendo cómo el druida de la aldea (Panorámix) elaboraba su ultrasecreta poción mágica y, con ella, trasformaba a sus convecinos en superhombres. Me pregunté una y mil veces qué se sentiría con tal poder y cuál sería el sabor de la pócima. Me imaginaba que muy sabroso pues, de no serlo, un glotón como Obélix no daría tanto la murga al druida para que se la dejara probar.Read More

Spain is diferent

En un foro, un sujeto lanzaba la siguiente pregunta-afirmación:

“Bebo de 6 a 10 cervezas diarias mínimo, ¿soy alcohólico por eso ? es que a mi me parece normal, quizá no debería todos los días, pero tampoco debe ser tan malo no ?? joder que no me “drogo” ni nada !!”Read More