“Lo había dejado muchas veces por mi cuenta pero al cabo del tiempo me confiaba y volvía a beber. Al principio solo tomaba algunas cervezas. Algo me fallaba. ¡Que gran diferencia entre dejarlo por tu cuenta y con ayuda profesional! Ellos me han abierto los ojos para `profundizar en mi autoengaño, en creerme bien cuando en el fondo tenía aún encendida la llama del consumo. Ahora me conozco mucho mejor y sé cuando me doy razones para volver a beber. Con sorprendente facilidad supero los momentos de flaqueza. Sigo en tratamiento y confío en acabar con fuerzas y razonable optimismo como he visto en muchos otros que lo dejaron y siguen bien”.