“Yo nunca acepté ser alcohólico. Jamás me emborraché, ni tuve complicaciones con el alcohol. Me costó trabajo entender que el problema no está en el alcohol ni en ser alcohólico o no, sino en la persona. Descubrí que además de ser expertos en alcoholismo, son profesionales de la mente. Y es allí donde encontré la ayuda, porque tratan mi psicología, mis problemas internos. Me han dado en el clavo. Ahora mismo me he reencontrado y aceptado. Y sin hablar ni un solo día del alcohol he notado que ya no lo necesito”