LOS “SUPERPODERES” DEL ALCOHOL (III): INTELIGENCIA SUPERIOR

“Pero qué inteligente soy. Sé que mi inteligencia es única, sé que supera con creces a la de quienes me rodean y sé que me envidian por ello. En definitiva, lo sé todo. Aún intento averiguar el porqué no me han ascendido en mi trabajo (el jefe, seguro, se siente amenazado por mi capacidad intelectual) y qué es lo que hace que mis compañeros se aparten de mí cada vez que llego a la oficina (está claro, les atemorizo).Incluso mi última novia me dejó argumentando que soy prepotente, arrogante y despectivo y no tan listo como me creo, más bien bastante torpe y maleducado. Bueno, ella se lo pierde…Volviendo a mi  capacidad intelectual, me apasiona hablar conmigo mismo y mantener largas discusiones internas en las que interpreto a la perfección varios papeles. La pena es que nadie más que yo disfrute de tamaña demostración de inteligencia.

Es cierto que mi expediente académico no es para tirar cohetes pero no estudié más porque, como todo el mundo sabe, los superdotados enseguida alcanzamos el nivel exigido y a partir de ese momento nos aburrimos y acabamos teniendo malos resultados por desinterés, no por falta de capacidad. Me ha pasado lo mismo en los muchos trabajos que he tenido y de los que me he ido – aunque digan que me han echado – debido a su escaso aliciente y pésima proyección de futuro para un talento como el mío.

En definitiva, prefiero perderme en mi fascinante mundo íntimo que desaprovechar mi preciado tiempo y desgastar mi inteligencia en las simplezas que llenan las vidas de los demás. Estoy convencido de que soy un adelantado a mi época y de que, como a tantos otros genios, la historia me dará la razón en unos años. Hasta que se me haga justicia, me conformaré con gratificarme a mí mismo cuanto haga falta (y ello bien merece que lo celebre con mi ¿quinto? whisky de la tarde…¿o es ya de noche?) y mostrar a los otros la condescendencia del sabio con el lerdo (¡¡mi última novia se permitió el lujo de decirme que fuera a un centro donde traten el alcoholismo!!). Bueno, me tomo el último y me voy a casa porque el idiota del camarero dice que estoy hablando en voz alta y que ya es hora de cerrar…”

AUTOR:   LEANDRO PALACIOS AJURIA

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