“Tanto mi familia como yo pensábamos que lo mío no tenía solución. Recaía siempre, unas veces porque abandonaba el tratamiento, otras lo terminaba pero tarde o temprano volvía a beber. Mi recuperación ha sido increíble, tanto en lo físico como en lo psicológico. Hasta las analíticas de hígado mejoraron asombrosamente. Del alcohol ni me acuerdo. Vuelvo a tener memoria, interés por las cosas y ganas de disfrutar. La familia dice que es como si hubiera vuelto a nacer. Muchas gracias por la increíble ayuda que me han prestado, aunque me digan que en realidad no hicieron más que apoyarme terapéuticamente, que todo el trabajo lo hice yo, pero ustedes me dieron lo más importante: motivación y ganas de vivir.”